En el fútbol, como en la vida, los momentos que realmente quedan grabados no siempre ocurren bajo las luces de un estadio. A veces, la magia sucede en una vereda de Boulogne, entre el ruido de una moto de delivery y el asombro de un trabajador que no puede creer lo que ven sus ojos. Esta es la historia de Walter Ortiz, el repartidor que fue a entregar un pedido y terminó llevándose mucho más que una propina: se llevó un pedazo de esperanza firmado por Rodrigo De Paul.
Todo comenzó el pasado domingo 29 de marzo. Walter, encargado de repartir pedidos en la zona norte del conurbano bonaerense, recibió una notificación para retirar un pedido en el Bodegón 9 de Julio, un clásico club de barrio. El nombre del cliente: Rodrigo De Paul. Al principio, Walter pensó que se trataba de una broma de mal gusto o de un usuario con un nombre inventado. Sin embargo, al llegar al domicilio, la incredulidad se transformó en shock. Quien abrió la puerta era, efectivamente, el motor del mediocampo de la selección argentina.
Cien dólares y un nudo en la garganta
El pedido era sencillo, un sándwich de milanesa, pero la resolución del encuentro fue extraordinaria. El futbolista del Inter Miami sacó un billete de 100 dólares para pagar. Cuando Ortiz, con la lógica de quien recorre la calle a diario, le advirtió que no tenía cambio para semejante cifra, De Paul lo miró con naturalidad y le soltó la frase que se volvió viral: "Quedate con el vuelto".
"Le agradecí, pero sinceramente no pensaba en eso, sino en mi hijo. Agradezco a Dios que me dio la fortaleza para tratar de hablar y pedirle un saludo para él. Yo temblaba, no podía hablar", relató Walter.